El minimalismo, características de un estilo simple

El minimalismo como tendencia decorativa, tiene su origen en las primeras ideas del arquitecto alemán Ludwig Mies Van Der Rohe, quien basaba sus conceptos en la pureza de las formas. Su versión del racionalismo y del funcionalismo fueron modelos para los profesionales del siglo XX. Su frase “menos es más” se convirtió en el lema de la arquitectura de vanguardia en los años 60.
Este movimiento se caracteriza por la simplicidad de sus formas, sus líneas puras, ambientes despejados y colores neutros. Con una marcada preferencia hacia los espacios amplios y altos. Promueve la armonía y funcionalidad evitando cualquier exceso o estridencia.
El minimalismo busca construir cada espacio con el mínimo de elementos posibles, éstos deben combinar dando prioridad al todo sobre las partes. Se utilizan colores puros de tonos suaves con fondos monocromáticos. El detalle de color lo puede aportar algún elemento decorativo como objeto único.
En cuanto a los materiales el favorito es la madera y los materiales rústicos como cemento alisado, vidrio, piedra, etc. Respecto de las telas, éstas deben evitar los estampados y la elección debe tender hacia los lisos que aporten frescura y relajación.
Al escoger los muebles hay que tener en cuenta la austeridad en el diseño y muchas veces optar por aquellos que se pueden esconder o guardar.
Este estilo es ideal para construcciones modernas y permite gran cantidad de variaciones hacia el estilo Zen y Oriental.
Recuerda que el minimalismo se apoya en la no acumulación, sustentando sus fundamentos en un orden estético. Si el orden no es una de tus virtudes apuesta por otros estilos decorativos.



