Maximalismo

El minimalismo es un estilo con múltiples adeptos en todo el mundo. Son muchos quienes se sienten atraídos por la sobriedad, las formas puras y rectas y los colores neutros. Sin embargo, la cara opuesta del minimalismo también tiene defensores. Te invitamos a conocer el maximalismo.
La decoración maximalista deja de lado los ambientes despojados y (casi) monocromáticos del minimalismo para apostar por los colores vivos y los juegos de texturas. No hay que creer, de todos modos, que el maximalismo consiste en sobrecargar o saturar el ambiente.
En el maximalismo, por lo tanto, se privilegia el diseño y el confort sin atarse a preceptos fijos. Se trata de dotar a los ambientes de calidez con colores alegres y fuertes, formas curvas y diversos detalles.
Es posible, pues, apelar a las ornamentaciones en los muebles, el cabecero de la cama y las lámparas, por ejemplo. Las telas empleadas, por otra parte, son más ricas y exhiben diversas texturas y estampados.

El maximalismo no está atado a esquemas rígidos, aunque pretende mantener la estética y algún tipo de equilibrio. Los elementos elegidos tienen que combinar de alguna forma para que el resultado sea coherente y no una acumulación de cosas al azar.
Lo mejor del maximalismo es que privilegia la personalidad y los gustos de cada persona. Puedes incluir en la decoración muebles que hayas heredado de algún familiar, cojines comprados en un viaje o cuadros pintados por un amigo, sin preocuparte por estar rompiendo algún tipo de patrón de estilo.
En Interiores.com: El minimalismo, características de un estilo simple
Imagen 1 Flickr CC sometimesdee
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