Domingo, 23 de Marzo del 2008

Materiales rústicos, volúmenes puros y mucha luz definen al racionalismo, un estilo arquitectónico con influencia en el interiorismo que nació en las primeras tres décadas del siglo XX. Sin dudas, esta tendencia artística influyó fuertemente en otros estilos posteriores contemporáneos, como por ejemplo el minimalismo.
De esta forma, el uso de líneas puras, la extrema sencillez de los detalles y la ausencia de objetos decorativos sin funcionalidad concreta caracterizan al racionalismo. Otra de sus grandes contribuciones es la búsqueda de una estrecha relación entre el interior y el exterior de las construcciones, por eso se apela constantemente al vidrio o el cristal, que nos conecta directamente con el entorno y la luz.
Es así como en las casas racionalistas se apela fuertemente a los amplios ventanales, en una constante relación con la naturaleza. Los materiales se presentan al desnudo, prácticamente sin revestimientos, y los muros son predominantes, casi definiendo la estructura de la construcción.
Con el objetivo de resaltar siempre lo natural, la estética de las casas racionalistas pone especial énfasis en mantener colores y texturas originales de los materiales y objetos, además de apelar a continuos contrastes de texturas y tonos, configurando un verdadero nuevo concepto estético. En la imagen podemos apreciar los interiores de una de las creaciones más representativas del racionalismo. Se trata de la denominada Casa Farnsworth, del Arquitecto Mies van der Rohe.
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Tags: Casa Farnsworth, Mies van der Rohe, racionalismo
Jueves, 20 de Marzo del 2008

Se trata de un ambiente de gran trascendencia en interiores de casas urbanas, en muchas de las cuales las dimensiones del terreno, las características de la ocupación del suelo o la densidad urbanística hacen imposible pensar en un jardín, terraza o parque. Ante esa realidad, el patio interno se transforma en un verdadero “pulmón” del hogar, acercando el contacto diario con el mundo externo.
La inclusión en mayor medida de los patios internos en el diseño de interiores contemporáneo tiene mucho que ver con esa idea arquitectónica, heredada del racionalismo, de romper la división interior-exterior, integrando a la casa fuertemente con su entorno.
Es así como en la actualidad, e incluso en viviendas con grandes espacios externos, la casa se abre al jardín e incorpora el verde en su interior. En ese marco se incluyen los patios internos, buscando crear fluidez en la relación entre el interior de la vivienda y la calle o el entorno circundante.
En las construcciones más antiguas, el patio interno era utilizado únicamente para ventilar los ambientes o lograr mayor iluminación. Las tendencias actuales amplían esta función incluyendo objetivos decorativos, al considerar las perspectivas visuales desde y hacia los patios internos, jugar con la iluminación artificial y natural e incluir vegetación pensada exclusivamente para estos ambientes.
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Tags: casas urbanas, división interior-exterior, patio interno, racionalismo
Jueves, 14 de Febrero del 2008
Se llamaba Charles Edouard Jenneret, y cambió para siempre el mundo de la arquitectura y el mobiliario. Le Corbusier marca una de las cumbres máximas de la arquitectura del siglo XX, en un diseño que fue revolucionario en todos los sentidos, con un fuerte compromiso para que la arquitectura y el interiorismo pudieran satisfacer las necesidades del hombre moderno y lograran mejorar su calidad de vida. Para este genial creador, las casas eran “máquinas para vivir” que debían incluir necesariamente un mobiliario funcional. Es así que Le Corbusier estructura con su equipo de trabajo un sistema de muebles, que incluye distintas piezas realizadas con acero tubular.

Es quizás el punto de inflexión de la revolución que el racionalismo y el funcionalismo estéticos transformaron en un estilo internacional, que aún hoy marca a fuego los diseños que podemos apreciar en nuestros ambientes. Son evidentes las relaciones con los proyectos de la Academia Bauhaus, en la cual la función era privilegiada sobre la forma y el arte se consideraba una herramienta para mejorar la vida cotidiana. En las imágenes, de productos comercializados por la firma Portobello Street, podemos apreciar las características básicas del mobiliario de Le Corbusier. En principio (arriba), la llamada “Chaise Longue” o silla larga. Posee una estructura independiente de la base y está fabricada en acero tubular y cuero.

En la foto que domina el centro del artículo, observamos una mesa de comedor lacada en negro con cristal. Por último, en la imagen inferior, se encuentra el denominado “sillón Le Corbusier”, bautizado por su autor como “sillón de gran comodidad”. Está realizado en acero tubular plateado, con asiento en cuero. Estos elementos, que marcan la propuesta del mobiliario funcionalista de Le Corbusier, evidencian la revolución iniciada sobre 1920, con el predominio de las formas geométricas y las líneas puras en el diseño y la transformación formal del mobiliario, mediante la utilización de materiales como el metal y el acero.

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Tags: funcionalismo, Le Corbusier, Muebles, racionalismo