Un jardín privado
Todos anhelamos tener un gran parque donde poder tomar contacto con la naturaleza, disfrutar de un baño de sol o reunirnos con amigos en las cálidas tardes del verano. Pero no todos tenemos esa fortuna.
Los reducidos espacios actuales, poco contribuyen a este tipo de fantasías arquitectónicas y debemos conformarnos con una pequeña terraza o un patio interno. No te desanimes: aún así hay posibilidades de que la naturaleza llegue a raudales a tu ventana.
- Analiza con objetividad el espacio disponible. Dimensiones, cantidad de luz solar en diferentes horarios, facilidad de acceso desde la casa, etc.
- Elabora un proyecto que contemple los factores observados, sin demasiadas pretensiones y atendiendo a la estética global de tu vivienda.
- Designa el rincón más alejado del ingreso para la construcción -simple- de un pequeño sector ajardinado. Para ello coloca piedras apiladas con numerosos tiestos de flores y plantas. Si no hay demasiada luz solar, escoge plantas que no requieran luz directa, y si en cambio tienes mucho sol, prefiere aquellas especies que resisten más el calor.
- Con poco dinero, puedes incluir una pequeña bomba de succión y crear un efecto de “cascada” por las piedras con una provisión de agua cercana.
- Dispón una Bpequeña y cómoda pero resistente a la intemperie (las de hierro son perfectas) y algunas sillas.
- Considera la posibilidad de incluir un toldo o protección corrediza para las tardes de mucho sol.
- Pinta el lugar con colores claros para dar amplitud y distribuye algunos elementos decorativos sencillos para dar personalidad al ambiente.
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